Aquí estoy planchando

Reut Ben-Yaakov sobre:

Aquí estoy planchando por Tillie Olsen

“Aquí estoy planchando”, en presente continuo. La vida sigue, y ella se ocupa de planchar, de alisar las arrugas, de ocultar el deterioro que resulta de tantos usos y lavados. Ella alisa las arrugas con el calor de la plancha. Es probable que con el paso de los años las arrugas se trasladen de las ropas a su cuerpo, que se inclina sobre la tabla de planchar y realiza la labor, quizás planchando a cambio de un pago o quizás para los miembros de su hogar: el relato apenas da un indicio de que ella plancha para ganarse la vida. Y en una oración, que incluye una cita de su hija mayor, se revela que ella está parada y planchando todo el tiempo, hasta muy tarde en la noche. Este relato otorga el derecho de voz a la mujer, a la madre, y su monólogo configura una realidad frecuentemente ocultada y las circunstancias que dieron origen a la configuración de esa realidad. Circunstancias que, mayormente, no se ven. Como un papel recortado; o quizás como esos árboles que crecen en direcciones tan extrañas que es imposible entenderlas sin saber cuál es el ángulo del sol que los ilumina desde arriba y les ha permitido crecer así, sin entender la curva precisa del suelo, sin saber nada acerca de las ramas que existieron y fueron podadas. Al finalizar la lectura del relato, lo que queda –lo que sabemos- es a través de la negación: muy poco acerca de la muchacha, y menos aún acerca de la vida de la mujer que fue madre. Lo que se enfatiza es aquello que suele quedar afuera,  los asuntos aparentemente transparentes, la historia eliminada en el montaje. Si la hija se convertirá en una comediante exitosa, todo este asunto muy probablemente será omitido de su historia, que quedará reducida a una oración sobre su infancia. La madre suele preguntarse para qué sirve contar un relato, qué importancia tiene que ella recuerde, y por qué son importantes las circunstancias, “¿Por qué empiezo por ahí? Ni siquiera sé si importa, o si explica algo”. Sin embargo ella sigue, y cuenta acerca de una vida de restricciones.  Tillie Olsen (1912-2007) fue una escritora judeo-norteamericana, famosa por su libro “Silences” [Silencios], en el que colecciona silencios; colecciona causas del silencio de algunos escritores; piensa sobre las circunstancias que impidieron que algo ocurra, que impidieron que mujeres y hombres se expresaran, que impidieron la literatura. Con una sutileza que se manifiesta también en este relato, Olsen ve la potencialidad y las posibilidades, e intenta señalar qué  impidió que estas se concretaran. Las circunstancias que hicieron que un árbol crezca como lo ha hecho, es todo lo que tenemos, como los silencios; y coleccionar y señalar dichas circunstancias es como intentar detener la plancha e impedir que el hierro caliente alise las arrugas  –recordando, frente a éste, que no somos criaturas indefensas.