El olor de los crisantemos

Joanna Dingley sobre:

El olor de los crisantemos por D.H. Lawrence

“El olor de los crisantemos fue escrita en 1909, cuando Lawrence tenía apenas 24 años de edad. El cuento sigue de cerca a Elizabeth Bates, la esposa de un minero, mientras ella espera en su casa a que Walter, su esposo, regrese de su jornada laboral en la mina. Leí por primera vez este relato cuando estaba en el tercer año de la Universidad, en mi casa de entonces, una casa de estudiantes húmeda y atravesada por corrientes de aire. Extrañaba el confort del hogar familiar, y entonces llené mi pequeña casa con ramos de crisantemos baratos y multicolores, insertos en viejas botellas de vino y frascos de jalea vacíos. Para mí, esas pequeñas flores tendrán por siempre un olor en el que se mezclan libertad y miedo, excitación y soledad. Yo había salido al mundo y estaba haciendo exactamente lo que siempre había soñado, y sin embargo, estaba sola. El olor de los crisantemos suscita en Elizabeth Bates una emoción similar. El aroma le provoca recuerdos, al mismo tiempo amados y resentidos, de un largo matrimonio con un hombre del que ya se siente demasiado lejos. A lo largo del relato Elizabeth es forzada a enfrentarse con la confusión de sentimientos que esas pequeñas flores le provocan. Amor y odio se difuminan entre las páginas, y Elizabeth y Walter, la víctima y el abusador, cambian de roles una y otra vez en su angustiosa danza. Cuando el hijo de ambos esparce algunos pétalos de crisantemos sobre el sendero del jardín, Elizabeth lo reprende porque ella odia esa apariencia de las flores. Sin embargo, ella se inclina y recoge los tallos quebrados y los deposita en un pliegue de su delantal. Cuando su hija pequeña señala lo bien que huelen esas flores, Elizabeth contesta: “No para mí. Había crisantemos cuando me casé con él, y crisantemos cuando tú naciste, y la primera vez que lo trajeron a casa borracho, traía un crisantemo marrón en el ojal”. Y sin embargo esas flores crecen en el jardín, ella tiene canteros repletos de esas flores en su casa, y con mucha ternura lleva en su delantal algunos pétalos aplastados. “El olor de los crisantemos” trata sobre la complejidad de las relaciones humanas, y sobre el papel que desempeñamos en sus triunfos y en sus fracasos. Es un relato lleno de nostalgia agridulce que me emocionó hace ya muchos años, y que vuelve a hacerlo cada vez que lo releo.