Gracias

Daniel Blaustein sobre:

Gracias por Alejandro Zambra

La literatura es una presencia constante en la obra de Zambra. También lo es el amor: el amor y sus heridas; el amor y su incerteza; el amor y su fugacidad.
Los protagonistas de “Gracias” , llamados “el chileno y la argentina”, también son escritores. Quizás porque la trama trascurre en la capital mexicana, o porque ambos son escritores que “lo que menos hacen es escribir”, o porque les ocurren cosas bizarras y se consuelan con alcohol, o porque el chileno tiene el pelo largo (“que es de los setentas”), o porque hay en los dos una inocultable melancolía, el chileno y la argentina parecen evocar –al menos parcialmente, al menos por momentos– a otros jóvenes escritores ficticios: los poetas real visceralistas.
“Gracias” configura, entre otras cosas, la historia de un secuestro, pero el temple anímico del narrador es tragicómico. Es imposible determinar si el chileno y la argentina, a raíz de este secuestro, terminarán finalmente por aceptar lo que no pueden –o no quieren– aceptar. Si el relato de Zambra estuviese acompañado por una banda sonora, ésta incluiría la mejor canción de Lennon: “Whatever gets you thru the night”. Y si estuviese encabezado por un epígrafe (que el relato de Zambra no necesita), en él se citarían unos versos que Borges se arrepintió de publicar (pero no de escribir): “Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles”.
Hay una escena desopilante en el relato, en la que secuestradores y secuestrados se ponen a discutir sobre fútbol, y por lo tanto, sobre Messi. No me parece que este episodio esté desconectado de los demás. ¿Qué sería de Messi sin la pelota, o qué es la pelota sin las caricias del pie de Messi? Si ambos hablaran (la pelota, ¡pero también Messi!) no tengo dudas de que se dirían mutuamente “gracias”.