La anécdota del enano

Jutta Person sobre:

La anécdota del enano por Georg Klein

Es fácil escribir (demasiado fácil) que en la obra de Georg Klein hay fantasmas. Lo que más bien habría que decir que es que hay fogonazos, emanaciones, parpadeos. La literatura de Georg Klein se encuentra transida de hilos y antenas, de tetillas y de hocicos, de espíritus y de exorcistas, de lo orgánico y de lo mecánico, y no otra cosa ocurre en la “La anécdota del enano”. El mundialmente famoso “atragantado psicólogo vienés”, que acaba de ser operado y quiere tocar el timbre de emergencia, comprueba que “El botón está muerto”. El hilo se ha roto, el circuito se ha interrumpido, la lengüeta de chapa del timbre se ha partido en dos; pero la ayuda se acerca, en la figura de Jodi, un enano deficiente mental. ¿Tal vez sea su hilo de baba el que pone otra vez en movimiento la máquina de la vida? Nadie que no sea Georg Klein puede contar de manera tan armoniosa y críptica cómo el imbécil salva al genio que se está desangrando. En todas sus novelas y cuentos, desde “Libidissi” hasta “Zukunft des Mars” [“El futuro de Marte”], pasando por “Babar Rosa”, un elenco fantástico de sombras nocturnas garantiza las transferencias vitales. Este gran espiritista de la literatura en lengua alemana estira sus alambres cantores hasta llegar a la más pequeña anécdota enana. Desde el electrofetichismo hasta las criaturas gnómicas: aquí crece y se une de manera maravillosa lo que corresponde que esté unido.