¿Quién se acuerda del polvo de la casa de Hemingway?

Antonio Ortuño sobre:

¿Quién se acuerda del polvo de la casa de Hemingway? por José Miguel Tomasena

Es sabida la anécdota (que tanto fascinó a Borges) de que el poeta británico Samuel Taylor Coleridge concibió en sueños, y con la invaluable ayuda del opio, su poema “Kubla Khan” y al despertar consiguió escribir alrededor de medio centenar de versos antes de que la aparición en su puerta de un visitante inesperado (y necio) le impidiera seguir adelante. Coleridge soñó un poema perfecto de trescientos versos: llegó a escribir apenas poco más de la sexta parte por culpa de la interrupción. “Kubla Khan” quedó, por siempre, incompleto. El personaje de este relato de José Miguel Tomasena sufre una variante del mismo mal: entrevé en sueños un relato y se afana por llevarlo al papel pero el Universo entero (personificado en su entorno más inmediato) decide interponerse en el camino. Tomasena es un artista de la síntesis. Lima y pule cada frase hasta reducirla a lo esencial. Y cuenta aquí una historia divertidísima con la seriedad del mismísimo Buster Keaton.